domingo, 15 de febrero de 2015
2 MANERAS / VERSADAS EN NADA (ENE-FEB15)
ESA IRRECONCILIABLE ENEMISTAD CON TODO LO RELATIVO
Grados—
después—
correcto, por supuesto—:
bastardos
de misma madre
como licuados indigentes en ultravigilia y aún
más desconsiderados
se nos ciñen
porque es tanto el cansancio, tan
intensivo
y nosotros con tan pocas medallas en la pechera.
Sin embargo, saberlo no
es
inconveniente
lo que hace aún peor
vivir bajo las uñas
de una mano perdida en el agua
para la que nunca
habrá
reposo.
Morir, tampoco (honestamente: para qué)
fesssdawa niiir gresssadade
nussa e forrmeg yuiswa y qué más dará
si todo es de la misma sangre antigua
como un virus pasando
de dientes a dientes
escribiéndose sobre la primera
piel muerta
de la palabra.
_____________________________
MISERICORDIA
El perro intenta cruzar la calle.
Que lo consiga
o no
es humo entre los dedos.
Lo que intento explicarte:
me resulta sumamente complicado
—por no decir imposible—
establecer diferencia alguna entre
el perro
la calle
el humo
los dedos
y bien
(solo necesitaría) un poco de com-pren-sión
tan primorosamente como fuera posible despegar
mis despojos del
asfalto
sobre el que has sellado tus ojos
—hasta el último nervio, según veo—
y volver a casa
reptando
contigo
olvidar
la forma es
llenar frascos enteros con lo irreparable es
mi causa
y callarme tú sabes cómo
y bien
no hay nada por lo que pueda alzarme de corazón.
Todo lo gozoso es ya
rumor infundado.
(Inventar nuevas estructuras óseas)
cuando me creo en el Gran Silencio
en donde todos somos igual de sabios
y cumplir así con esta jornada
como quien se orina encima
en busca del calor amniótico
de lo Absoluto.
miércoles, 4 de febrero de 2015
EXCLUSIF: YA PUEDES DESCARGAR "ONLY DOLOR", mi primer Long Play.
![]() |
| Esta es la portada. |
No sé. Me siento... cómodo. Feliz, a mi manera. Y no solo por mi inherente inclinación a compartir mis fabulosas creaciones, a las que nunca dudo en etiquetar como #art, no vaya a ser que cuando la peñita gogglee no me vayan a encontrar por ahí, dando lo mío.
Dichoso me hallo por haber descubierto, recientemente y de fully sopetón, mi talento natural para la (des)composición musical. Y, dentro de ésta, en concreto la ejecución de Harsh Noise.
¿Por qué Harsh Noise y no, por ejemplo, piano o pop electrónico? Porque, a diferencia del piano o incluso del electropop, aquí NO hace falta saber NADA de música: mi caso, sin ir más lejos. El Harsh Noise de hoy en día (exceptuando un par o tres de honrosísimas excepciones) es el equivalente a la pintura informalista de finales de los años 80 o, más recientemente, esa bonita manía de pegar plastotes de acrílico sobre fotografías (ajenas) como quien caga por la ventana para luego pintarles dientecitos y cosas. Garabatos, rayajos de plastidecor y/o ceras escolares sin ton ni son... Todo vale. ¿Más ejemplos? Hacer acuarelas de mierda, calcar, pintar como una vieja chocha de Albacete y, aún así, ir colando tus mierdas por ahí. Eh, y con la cabeza bien alta, a la espera de alguna entrevista o algo. Ya sabéis: #art.
Así las cosas (y tal como está de saturado el panorama "pictórico" en esta bella ciudad mediterránea), he decidido que lo mío, a la hora de meter las putas narices donde no me llaman, va a ser la "música electrónica extrema". Porque es complicado verle el plumero, entre otras cosas: en núcleo duro de este tipo de "composiciones" es ya de por sí TAN CHUNGO, que toda derivación hacia lo "bueno", "lo malo" o "lo peor" pierde fácilmente su rumbo por entre senderos pantanosos, opacos y harto choteables. Y también, por qué no, porque su violencia intrínseca y potencial suficiente como para joderle de por vida los tímpanos a la parroquia son, como podréis entender, valores que aprecio y no paso por alto.
En resumen, y sin alambrarme más en retóricas del odio (las cuales acabarán —muy, muuuuy seguramente y como siempre— en agua de borrajas): aquí os dejo con mi flamante primer LP titulado ONLY DOLOR.
Con cascos mola más, os lo aseguro. Sin lugar a dudas, ONLY DOLOR viene a ser una de las peores mamarrachadas con la os hayáis topado jamás. Vive dios que no se lo salta un torero.
Que lo (a)disfrutéis.
Que lo (a)disfrutéis.
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satanic mamarrachada
martes, 27 de enero de 2015
10 MILLONES DE LUNES
![]() |
| Tinta china y cera sobre papel. 46x32,5 cm. 2015. |
El ASCO es más de lo mismo, siempre. Aún sabiéndolo.
También el dibujo.
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miércoles, 21 de enero de 2015
QUÉ, DURANTE OCHO O NUEVE PARADAS DE METRO (parámetros variables según el día y la hora). 3 POEMAS.
![]() |
| "Barba es alegría". Tinta y ceras sobre papel. 32,5x46 cm. |
_______________
HISTORIA
Nos conocimos
y luego
pasaron algunos años
algunos murieron
y al final se nos pasó
el dolor
y los años
como hijos que casi no fueron
porque por si
fuera poco ni siquiera
nos dimos cuenta
traicionados lo justo
y tampoco nosotros
nos libramos
—dicen—
de la primera piedra.
A parte de eso
poco más
si acaso vimos
cómo funcionan por dentro
los cambios, todos
nos quedamos
pequeños
cuando creíamos que
los pequeños
eran otros
mucho después
—según entendimos nuestro tiempo—
ya no
no pudo ser lo mismo sobre
el termitero
que fuimos
(todo lo dicho, la energía
que aún nos mantuvo despiertos
algunos minutos
tras empezar a digerir la cena):
una mala hierba
que no supo
ni pasar desapercibida.
______________________
RECORRIDO
(Es)
un paseo
inundar
la única salida que
de los elegidos tiembla
y sube
y baja
sin moverse del sitio.
______________________
TRES PERROS O MÁS
Me
he muerto
de mentira
aún así sé que
tres perros o más
serán
(no)
están siendo
mi tumba
de verdad y acabarán
por cagarme
con toda la paz
en
sus tres o más
corazones,
donde
no saben
(aún qué es) mentir.
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domingo, 18 de enero de 2015
SOBRE LA CAPACIDAD DE AMAR Y SER AMADOS
A veces, nuestra capacidad de amar —y ser amados— puede transformarse en una pequeña bola de grasa negra.
Es importante, tanto para uno mismo como para los demás, tener MUY claro que el amor (a diferencia de las drogas duras, las bicicletas elípticas, los foulards y los rotuladores permanentes) es ESO y nunca otra cosa, es lo que precisamente ha de salvarnos de las drogas duras y/o las bicicletas elípticas, de llevar foulard en público y/o volvernos adictos al aroma que desprenden las puntas de algunos rotuladores permanentes (que, como todos sabemos, no vienen de donde dicen ellos que vienen). Nuestra capacidad para "darnos al completo", de forma desinteresada y con la actitud propia de quien vive en una primavera permanente: eso, entre otras cosas, es amar.
La predisposición, como en todo, es importante. De ahí proviene la capacidad. Cuanto más predispuestos nos hallemos, más ampliamente se desplegará el espectro de nuestra capacidad.
Pero, a veces —y nada tiene que ver que uno esté limpio por dentro o se vea de pronto atenazado por una jauría de dudas razonables o que pierda por completo la memoria tras una caída seria—, a veces nuestra capacidad de amar y ser amados puede transformarse en una pequeña bola de grasa negra, palpitante, caliente, viscosa, de tacto mórbido y que, además, flota.
Es importante, tanto para uno mismo como para los demás, tener MUY claro que el amor (a diferencia de las drogas duras, las bicicletas elípticas, los foulards y los rotuladores permanentes) es ESO y nunca otra cosa, es lo que precisamente ha de salvarnos de las drogas duras y/o las bicicletas elípticas, de llevar foulard en público y/o volvernos adictos al aroma que desprenden las puntas de algunos rotuladores permanentes (que, como todos sabemos, no vienen de donde dicen ellos que vienen). Nuestra capacidad para "darnos al completo", de forma desinteresada y con la actitud propia de quien vive en una primavera permanente: eso, entre otras cosas, es amar.
La predisposición, como en todo, es importante. De ahí proviene la capacidad. Cuanto más predispuestos nos hallemos, más ampliamente se desplegará el espectro de nuestra capacidad.
Pero, a veces —y nada tiene que ver que uno esté limpio por dentro o se vea de pronto atenazado por una jauría de dudas razonables o que pierda por completo la memoria tras una caída seria—, a veces nuestra capacidad de amar y ser amados puede transformarse en una pequeña bola de grasa negra, palpitante, caliente, viscosa, de tacto mórbido y que, además, flota.
Al principio, puede que incluso llegue a caer simpática. Como cuando uno ve a un perro de otra persona hacer cosas de buen perro, y de pronto ese perro se acerca a uno como si se conocieran de toda la vida, pero no. Dicha bola de grasa negra, dado que (parece que) respira y en su pálpito podemos reconocer ese hálito de vida tan propio de seres que bombean, puede llegar a "sensibilizarnos" en éste nuestro momento más flaco. Sin razón aparente, nuestra capacidad de amar y ser amados se ha desprendido de nosotros como si fuera un tumor líquido que, por un proceso parecido al de la osmosis, ha conseguido filtrarse de dentro hacia fuera como si nuestra carne y piel fueran una rejilla o un colador. Cuando esto está pasando, el espectáculo es francamente REPUGNANTE. Uno siente como si le hubieran arrancado de dentro algo harto importante, un órgano vital más relacionado con el alma que con cualquier armazón carnal.
Pero, sin embargo, al verla ahí respirando y palpitando y haciendo como que nos mira a pesar de no tener ojos ni nada que se le parezca, puede llegar a despertar en nosotros un sentimiento de condescendencia. Cosa que NO, NO NOS CONVIENE EN ABSOLUTO.
Pronto uno descubre por qué: esa pequeña bola de grasa negra, opaca, brillante como si la hubieran barnizado con vaselina en gel, así tan adorable y gelatinosa como se nos muestra, no tardará en empezar a devanear violenta y aleatoriamente a nuestro alrededor. Está buscando una salida. Y eso, amigo mío, es porque TE ODIA. Le caes fatal, has de saberlo desde el principio. A partir de aquí, todo gesto afable que puedas percibir de esa bola de grasa negra es, sin duda, un truco malintencionado para hacerte bajar la guardia. Porque uno, tan pronto como se ve privado de la capacidad de amar y ser amado —y, para más inri, dicha capacidad se materializa en un histérico grumo de algo parecido al petróleo crudo, además de saltarse a la torera toda ley física y/o lógica—, uno se siente como si acabara de ser violado por una docena de mandriles. Por turnos. Uno siente como, mandril tras mandril, sus orificios corporales pierdieran paulatinamente toda esa dignidad que tanto costó aunar en su día. Desgraciadamente, esta sensación de suciedad y doliente dilatación suele ser permanente en la mayoría de los casos. Una pena, cierto es. Pero más nos vale, llegados al presente punto, empezar a asumir la situación tal y como viene. Y, por supuesto, obrar en consecuencia.
Pueden pasar dos cosas: o que uno se encuentre en una habitación cerrada (situación óptima, teniendo en cuenta el funesto carácter general del asunto) o bien, por la razón que fuere, uno se encuentre al aire libre (situación altamente comprometida). Vamos por partes.
Pero, sin embargo, al verla ahí respirando y palpitando y haciendo como que nos mira a pesar de no tener ojos ni nada que se le parezca, puede llegar a despertar en nosotros un sentimiento de condescendencia. Cosa que NO, NO NOS CONVIENE EN ABSOLUTO.
Pronto uno descubre por qué: esa pequeña bola de grasa negra, opaca, brillante como si la hubieran barnizado con vaselina en gel, así tan adorable y gelatinosa como se nos muestra, no tardará en empezar a devanear violenta y aleatoriamente a nuestro alrededor. Está buscando una salida. Y eso, amigo mío, es porque TE ODIA. Le caes fatal, has de saberlo desde el principio. A partir de aquí, todo gesto afable que puedas percibir de esa bola de grasa negra es, sin duda, un truco malintencionado para hacerte bajar la guardia. Porque uno, tan pronto como se ve privado de la capacidad de amar y ser amado —y, para más inri, dicha capacidad se materializa en un histérico grumo de algo parecido al petróleo crudo, además de saltarse a la torera toda ley física y/o lógica—, uno se siente como si acabara de ser violado por una docena de mandriles. Por turnos. Uno siente como, mandril tras mandril, sus orificios corporales pierdieran paulatinamente toda esa dignidad que tanto costó aunar en su día. Desgraciadamente, esta sensación de suciedad y doliente dilatación suele ser permanente en la mayoría de los casos. Una pena, cierto es. Pero más nos vale, llegados al presente punto, empezar a asumir la situación tal y como viene. Y, por supuesto, obrar en consecuencia.
Pueden pasar dos cosas: o que uno se encuentre en una habitación cerrada (situación óptima, teniendo en cuenta el funesto carácter general del asunto) o bien, por la razón que fuere, uno se encuentre al aire libre (situación altamente comprometida). Vamos por partes.
En una habitación cerrada, lo más lógico será intentar darle caza como si de una alimaña se tratara. Si bien es cierto que las alimañas no vuelan mucho, esa bola de grasa negra que fue nuestra capacidad de amar y ser amados se encontrará con los naturales límites arquitectónicos del aposento. Presa de los nervios, acorralada y sin posibilidad de huir, lo más probable es que nuestra capacidad de amar y ser amados intente asfixiarnos con su propia masa corporal. Vendría a ser como si alguien te lanzase a la cara una enorme bola de tocino hirviente. La diferencia es que, por un lado, nadie te tira nada: es el propio tocino el que te busca las vueltas. Por otro, el tocino suele ser translúcido, mucho más poroso que la sustancia base en la que se ha convertido nuestra capacidad de amar y ser amados. Nos encontramos ante una materia muy poco común, de alta densidad y con la capacidad de producir y emitir calor: al contacto, es capaz de multiplicar por 600 la temperatura propia de un objeto conductor. Si esto sucede sobre un ser vivo —TÚ, por ejemplo—: lo más probable es que sufras quemaduras más allá del primer grado bajo donde haga ventosa tu capacidad de amar y ser amado. Procura protegerte cara y cuello. Gusta de atacar zonas blandas, igual que las ratas. Pero su objetivo no será per se abrasarte la piel, sino acabar contigo de una forma —si cabe— más permanente. A estas alturas, tu capacidad para amar y ser amado solo entiende una cosa: o ella, o tú. Harías bien en hacer lo mismo. No la recuperarás, pero ahí aún tienes la oportunidad de resarcirte. Siempre, claro está, que no caigas antes.
Si, por el contrario, todo este engorroso incidente se sucede en campo abierto, lo más seguro es que nuestra capacidad de amar y ser amados huya en dirección diametralmente opuesta a nosotros. No porque no quiera hacernos daño (de hecho, dañarnos físicamente es lo que probablemente más desea en el mundo), sino porque prefiere perdernos de vista a enfrentarse directamente. Tanto es su odio hacia quien antaño hubiera hecho uso de ella, que su objetivo primordial es el desapego total y permanente.
De poco va a servir que intentemos perseguirla. No solo porque su ingravidez de inmediato nos pondría en evidencia; nuestra capacidad de amar y ser amados, una vez asume su forma en el exterior, puede aumentar y disminuir su volumen a voluntad si se halla en el hábitat correcto. O, mejor dicho, si no se halla en un hábitat del todo incorrecto. Esto es, un cuarto cerrado.
Así las cosas, lo más normal es que, tras marcarse unas cuantas elipses de reconocimiento, desaparezca de súbito frente a los ojos de uno. Pues bien conocida es la manera más propia que tiene nuestra capacidad de amar y ser amados para tomar ventaja: desaparecer a ojos vista. No deja de estar: solo es que esa viscosa masa negra que hace un momento pululaba tan vistosamente ante uno y su tamaño podía compararse con el de una pelota de voleibol, en décimas de segundo éste se reduce al de la mitad de una mota de polvo estándar. Eso sí, su odio hacia uno NUNCA mengua, solo crece y crece exponencialmente desde el primer instante en que vio la luz del sol.
A modo de conclusión: déjemoslo estar. Como en muchas otros asuntos de la vida, aquí solo hay una resolución posible. Atiende las quemaduras, intenta no pensar en los mandriles. Come algo caliente, con sustancia. Bebe mucha agua, o lo que te guste beber. Rellenar de nuevo el cojín es un muy digno primer paso. Cuando antes comprendas, mejor.
Si, por el contrario, todo este engorroso incidente se sucede en campo abierto, lo más seguro es que nuestra capacidad de amar y ser amados huya en dirección diametralmente opuesta a nosotros. No porque no quiera hacernos daño (de hecho, dañarnos físicamente es lo que probablemente más desea en el mundo), sino porque prefiere perdernos de vista a enfrentarse directamente. Tanto es su odio hacia quien antaño hubiera hecho uso de ella, que su objetivo primordial es el desapego total y permanente.
De poco va a servir que intentemos perseguirla. No solo porque su ingravidez de inmediato nos pondría en evidencia; nuestra capacidad de amar y ser amados, una vez asume su forma en el exterior, puede aumentar y disminuir su volumen a voluntad si se halla en el hábitat correcto. O, mejor dicho, si no se halla en un hábitat del todo incorrecto. Esto es, un cuarto cerrado.
Así las cosas, lo más normal es que, tras marcarse unas cuantas elipses de reconocimiento, desaparezca de súbito frente a los ojos de uno. Pues bien conocida es la manera más propia que tiene nuestra capacidad de amar y ser amados para tomar ventaja: desaparecer a ojos vista. No deja de estar: solo es que esa viscosa masa negra que hace un momento pululaba tan vistosamente ante uno y su tamaño podía compararse con el de una pelota de voleibol, en décimas de segundo éste se reduce al de la mitad de una mota de polvo estándar. Eso sí, su odio hacia uno NUNCA mengua, solo crece y crece exponencialmente desde el primer instante en que vio la luz del sol.
A modo de conclusión: déjemoslo estar. Como en muchas otros asuntos de la vida, aquí solo hay una resolución posible. Atiende las quemaduras, intenta no pensar en los mandriles. Come algo caliente, con sustancia. Bebe mucha agua, o lo que te guste beber. Rellenar de nuevo el cojín es un muy digno primer paso. Cuando antes comprendas, mejor.
Y cómprate tu propio perro, aunque sea solo por disimular.
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FOTOS (muy) ALEATORIAS de un NO-LUGAR (que no cualquiera)
Fotografías digitales, decoloradas y encuadradas en Photoshop.
De un no-lugar, o bien lugar-no de: dependerá de quién o qué seas.
Nada también vale.
Fisionomía-arquitectura.
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no-lugar,
riot über alles
miércoles, 7 de enero de 2015
EXCLUSIVA: YA PUEDES ESCUCHAR "COJEANDO ES MEJOR Ep", MI PRIMER REGALO MUSICAL AL MUNDO
Está mal que lo diga yo, pero hoy es un gran día para todos. Porque hoy, la magia de la música ha llegado hasta mis posibles creativos. Siendo como soy un artista inquieto, siempre insatifecho, en permanente búsqueda de nuevos vergeles en los que poder rebozarme —pues, para mí, el milagro de crear belleza siempre viene acompañado de un bizantinismo exhuberante, hedonista como soy, en perpetua fluctuación con las claves que aúnan la genialidad con el ponerse finito de córdoba—, hoy he encontrado una nueva vía expresiva con la que darme al mundo.
Sí, amigos. Así de generoso soy, así de frescote me lo traigo: porque, dado que NO PUEDO PARAR DE CREAR, lo mejor (y más humano) es compartirlo tal y como sale. Y hoy, para mayor júbilo del mundo de las artes (así, en general), os puedo tender mi privilegiada mano creadora con ALGO QUE IMPORTA.
Cuatro canciones directas del corazón. Una música nueva, de inusitado fulgor, que no entiende de embustes ni de robar la droga a los colegas. Tenéis a vuestro alcance "COJEANDO ES MEJOR Ep": sin duda, un punto de inflexión en la manera de entender y de sentir LA MÚSICA.
Podría estar un buen rato hablando de ello, pero: qué diablos. Aunque haya sido yo el genio creador, ¿no es mejor que viváis la experiencia en vuestras propias carnes? Para facilitar dicha tarea, me he tomado LA MOLESTIA de crear una página en Jamelgo, portal de difusión musical la mar de saladete y, lo que es aún mejor, gratuito. Así las cosas, EN ESTE LINK podréis escuchar y descargar DE GRATIS esta obra capital de la nueva música ligera. De cascos.
Ya me diréis. Desde Whitney Houston que no se había logrado aglutinar tanto feeling en un código binario.
Hala, a vibrar.
De nada.
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