Pues cómo no, como diría Juan Solo.
Sábado 5 de noviembre, 20:00 h. Entrada libre.
Precio del libro: 12 €







XVI
“Demasiada bebida, y demasiado pronto”. Con estas palabras se dirigió la actual Ministra de Sanidad a un grupo de curiosos que se concentraron espontáneamente en la entrada de La Casa Riojana de Madrid, atraídos por un estruendo propio del fragor de cualquier batalla.
Según informaron ayer fuentes oficiales que aún dispensan agua fresca a pesar de la restricción nacional por sequía, la actual Ministra de Sanidad se mostró públicamente ante la entrada principal de la sede castellana con una actitud muy negativa y claros signos de embriaguez. Ataviada con una estrafalaria armadura de botellines y latas vacías de cerveza, la funcionaria del estado (muy despeinada) profirió gritos e insultos a los viandantes. Aprovechó entonces la presencia de público para proclamar oficialmente, aunque con muy malas maneras, que su autoregulación personal ha fracasado y que piensa seguir luchando para aumentar los posibles riesgos mediante la eliminación de comidas durante el fin de semana.
San Miguel, Damm, Heineken, Mahou. La actual ministra ya fue noticia hace algunas semanas por el boicot del sector vinícola a los comedores escolares. A través de una falta de acuerdo entre los secuestradores y el personal docente (fracaso atribuído popularmente a la permanente ebriedad de la Ministra y a su absoluta falta de tacto a la hora de conversar pacífica y educadamente en una mesa de debate), los principales productores de vino del país promovieron actitudes muy próximas al Satanismo, sumiendo asi en el más crudo de los desconciertos a todos aquellos que suelen besar tiernamente a la persona justo antes de sodomizarla.

SOMESONG
Las canciones que suelo escuchar
suenan como las amenazas de un padre ausente
solo
me predispongo a la intimidad
abriendo tu pecho
como una caja de música
una bailarina vieja y usada
tiembla a través de la brecha
y presto se detiene.
CATAFALQUISMO
Entierro el rostro y uso la boca
que si bien tengo entendido
inscribiste en el pedestal
posando tus labios en la piedra
ahogarme
entregando al musgo
y al último cadáver
lo que queda tras la resta de mi miserable utopía.
REFLEXIONANDO SOBRE EL FUTURO
Dos pies
tan inútiles y sobre sí retorcidos
cosidos a la sombra de un gran tronco caído:
el peso está muerto.
LLUVIA
Acabamos
y todo queda mojado
a veces desordenado
o roto
procedemos antes y después del silencio
nos estrellamos contra el suelo
y antes o después
volvemos.
(A Mussolina.)








DE VOCACIONES Y OTRAS TORTURAS
Hay dos maneras de ordenar las cosas:
la manera incorrecta
y el resto de las maneras.
Cuando a uno no le queda más remedio
que crecer
se divierte pensando en lo que vendrá,
ahora que la conciencia
de ser uno mismo
empieza a resultar una amenaza.
Pues bien:
debajo de una de cada
mil cunas
incuba sus huevos verdes una conocida serpiente.
Esto es inevitable,
se haya ido papá o no.
Debo decir a favor del Mal
que trabaja siempre al margen de las circunstancias.
El Mal
poco a poco
como todas las enfermedades de la sangre
coloniza delicadamente todos y cada uno de los órganos
que hacen falta en el amor y en la guerra.
Es una transformación: el olor de la piel,
el cabello ralo,
una obstinada mueca átona;
el ansia,
y esa forma tan particular de estrujar con ambas manos
los frágiles contornos del alma.
Pronto se llega a conocer la cábala única del limbo
y se establece un primer umbral del dolor.
Todo, a partir de entonces, empeora.
Depende siempre de la entereza del entorno, de los tuyos.
No siempre es inmediato, pero siempre llega.
Empiezan a irse, se acota el perfil del lapso,
los silencios son cada vez más densos, más estériles.
Luego están las drogas, los reversos violentos, la puerca autocompasión.
Como dormir al lado de un tiburón blanco:
leche levemente rancia, pornografía sentimental,
agujeros en la suela
y las proverbiales noches en blanco
que, al contrario de lo que pudiera parecer,
nos pertenecen sólo a nosotros.
Al final ya no importa si lo haces bien o mal.
Puede incluso que nunca llegues a saberlo: tampoco hace falta.
El talento se convierte en un pormenor insidioso
y el ejercicio de la comunicación en un condicionante
no siempre bien recibido.
Descubres que no es cierto que todo sea feo:
la fealdad está en ti, dentro mismo.
Te pertenece, tomas conciencia. Decoras las grietas.
Piensas normalmente en sexo, más drogas; piensas en desaparecer.
En lo mucho que te duele la cabeza.
El pecho hundido, todo aire usado, humo palmario
donde el esperpento se pulveriza
para sepultar con su pavesa a todas y cada una de tus pretensiones.
Llegados a este punto
solo resta titular el poema,
repasar las faltas de ortografía,
apurar los cigarrillos,
abnegadamente recoger uno a uno los dientes del suelo
y por último
cauterizar de forma práctica e higiénica
las heridas que aún quedaron abiertas.
Simplemente salir sin saber a dónde
cuando al fin los ojos se apagan de un soplo bajo el decorado.




