domingo, 28 de diciembre de 2014

PRÁCTICO EXPRESS DE CÓMO DEJAR A ALGUIEN (en 6 sencillos pasos)




Lo primero –y esencial para poder proseguir– es estar con alguien. No nos estamos refiriendo exclusivamente a una pareja sentimental: cualquier situación en la que uno esté específicamente con alguien puede servir –esto es, no a su lado en plan ni-fú-ni-fá, sino allí de forma completamente consciente y pretendida, independientemente de la razón de tal binomio–, por lo que la separación activa de ambos por iniciativa de usted es del todo factible.

A continuación, detallamos los pasos a seguir para dejar a alguien.

1. Diga "me voy". Dígalo en voz alta y clara, y a poder ser acompañe la sentencia con un contacto visual sólido. En el caso de estar acompañado por alguien ciego, resulta lícito permutar dicho contacto visual –del todo inútil, como puede imaginarse– por un contacto físico de voluntad exclusiva y unilateral (agarrar del brazo y apretar ligeramente, palmear la espalda, presionar su hombro con el de su acompañante como si fuera un bolo a punto de irse al garete. Cosas así). Cuidado con resultar demasiado agresivo: su intención ha de ser meramente la de llamar su atención, sin dar pie a males mayores.

2. Lo más probable es que nuestro acompañante, siempre y cuando le coja desprevenido –eso esperemos, porque así la cosa tiene más gracia–, le pregunte a propósito de su repentina marcha. "¿Y eso?" Nuestra respuesta ha de ser contundente pero sin dejar espacio a ramificaciones argumentales que pudieran entorpecer el proceso. Por ejemplo: resulta mucho más recomendable un "porque sí" entonado al límite de lo hebefrénico que un serpenteo dubitativo por argumentaciones inventadas sobre la marcha y sujetas a un forzado tejemaneje de improvisaciones, del tipo "es que tengo que ir a…" o "resulta que me acabo de acordar de que…". Tales concesiones solo pueden conducirle a un estrepitoso fracaso del que se arrepentirá el resto de sus días: hay veces en que la vida solo nos da una oportunidad.
     En el caso –improbable aunque posible– de que nuestro acompañante se pronuncie en clave de negación de una forma directa y sin ambages, su actitud no deberá variar en absoluto. Conviene hacer hincapié en que ya se está cruzando ese puente, y que la mendicidad nunca fue un oficio de valientes. Veamos un esquema conversacional arquetípico de esta situación, donde lo único que no habrá de cambiar son las líneas discursivas de usted. Desde el principio:

Usted: Me voy.
Acompañante: ¡No!
Usted: Porque sí.
Acompañante: ¿Eh? No comprendo. ¿Porque sí qué?
Usted: Porque sí.
Acompañante: ¿Pero el qué?
Usted: Porque sí.
Acompañante: No te entiendo… ¿Porque sí no te vas o no te vas porque sí?
Usted: Porque sí.
Acompañante: Joder, pero ¿porque sí qué? ¿A qué te refieres? ¿Por qué solo dices eso? ¿Te encuentras mal o…?
Usted: Me voy.

Y vuelta a empezar. Así sin parar, hasta que la cosa se ponga rara.

3. Cuando la cosa se ponga rara (sea porque sí o por cualquier otra consecuencia natural derivada de la situación), es importante que no se vaya. A partir de este punto, cualquier contacto visual –o físico, en su defecto– no es recomendable. Por lo que a usted respecta, está todo dicho. Su acompañante, que para su desgracia no goza de toda la información, seguramente volverá a increparle con preguntas típicas del que se siente atrapado por las arenas movedizas del desconcierto.
      Dependiendo de la formación y entereza de su recién abandonado acompañante, la siguiente ronda actitudinal oscilará entre los abismales límites de la lógica y la agresividad formal del perdedor incipiente. El despecho, la proverbial carcajada falsa y seca –siempre culminada con un "en fin" farfullado entre dientes–, brusca vuelta a ese violento silencio que tan bien conocemos todos, o quizá una elocuente mueca de estupefacción encañonada al vacío: sea cual sea su movimiento, usted no ceda. Enróquese en su voluntad de marchar y en su legítimo derecho al libre albedrío. Ahora, usted controla los hilos. Que tales embistes no le amedrenten; todo lo contrario, sepa que la desesperación es pésima consejera y que nadie tiene que salir de ahí herido sin razón, por lo menos a estas alturas. No haga nada de lo que pueda arrepentirse. Usted, fuerte como un tronco. Recuerde: se está yendo. Es su decisión. No pueden ponerse puertas al campo.

4. Espere a que se calmen las aguas. Todo el mundo tiene un límite, y su acompañante no puede ser una excepción. En todo caso de que sí lo fuera, consultar punto 4.1. Si, tal y como prevemos, efectivamente alcanza su tope en un tiempo razonable, lo más probable es que acabe por callarse. Como suele ser habitual en la mayoría de acompañantes, intentará volver a la normalidad de su binomio entre ambos: hará ver que no ha pasado nada. O puede que empiece a darse aires, como si estuviera indignado o algo parecido. Sea cual sea su reacción, nuestra posición ha de permanecer invariable y seguir –desde este punto, más que nunca– las instrucciones al pie de la letra.

   4.1. Si su acompañante alardea de un saque fuera de lo normal, lo más seguro es que continúe preguntando en círculos a fin de obtener una respuesta satisfactoria. Si esto pasara, debe escoger entre usted y él: solo uno de los dos volverá a ver mañana la luz de un nuevo día.

5. Intuya cuándo es el momento. Cuando lo note dentro de usted, avance sin miedo un paso más en su tarea de largarse con viento fresco: vuelva a decir "me voy". Esta vez, dígalo más fuerte y como si estuviera cantando. Dótelo de una melodía al gusto, alárguelo tanto como crea conveniente. Si le da vergüenza marcarse una tonadilla, también puede repetirlo muchas veces, a secas y sin melodía, pero tan rápido como pueda. No haga pausas entre "me voy" y "me voy", entiéndalo como si se tratara de una palabra larguísima y sin acentos. Le recordamos que cualquier contacto visual y/o físico está del todo desaconsejado por el momento: solo hará que poner las cosas más difíciles entre ambos.
     Repita cualquiera de estas dos operaciones tantas veces como sea necesario, incluso puede alternarlas si gusta. Hágalo sin tasa alguna hasta conseguir que su acompañante, agotado a causa de tan demencial comportamiento, opte por marcharse por su propio pie. El tiempo necesario para que esto suceda puede variar en relación a la naturaleza de su binomio, el tiempo que hace que se conocen, la confianza que ambos depositaron en el otro, la fragilidad emocional de su acompañante y la agresividad formal de sus "me voy". Estadísticamente, está comprobado que esta parte de la operación no suele durar más de hora y media: si la cosa se alargara más, pruebe a gritar más y a acompañarlo con convulsiones (pueden ser fingidas, siempre y cuando éstas resulten lo suficientemente convincentes).

6. Si todo ha ido como debiera, su acompañante decidirá alejarse de usted. Bajo ninguna circunstancia debemos permitir que esto suceda: atentos al primer indicio, porque tal y como nuestro acompañante haga el más mínimo amago de alejarse de donde se encuentran, usted habrá de seguirlo. Aproximándose lo máximo posible sin llegar al contacto físico, irá a donde él vaya. Sin excepción. Usted deberá estar preparado para cruzar semáforos en rojo, saltar vallas, acelerar su paso al trote y correr si la ocasión lo requiere, empujar a toda la gente que se cruce en su camino… Y todo ello, sin parar de recordarle que "se va". Aquí recomendamos añadir nuevas palabras a nuestro mantra, como por ejemplo "para siempre" y "nada podrá hacerme cambiar de opinión". La cosa podría quedar así: "me voy me voy me voy me voy para siempre, ¿me oyes? ¿ME ESTÁS OYENDO, HIJO DE PUTA? ¡Para siempre me voy! Me voy me voy me voy me voy me voy nada podrá hacerme cambiar de opinión", etc.
      Es algo sabido que nadie puede huir indefinidamente. Así que, antes o después, su acompañante comprenderá que no hay escapatoria. Ni tampoco lugar donde esconderse, siempre y cuando usted haya preservado la distancia mínima entre ambos. Así las cosas, cuando cese la persecución por agotamiento o por cualquier otra forma de hartazgo, la cosa podría ponerse violenta. Aunque cueste creerlo, hay muchas personas que pueden volverse francamente agresivas en según qué situaciones de asedio indiscriminado.
      Deje que los golpes se vayan alternando de forma natural: uno él, uno usted. No dude en utilizar todos los medios a su alcance para tomar la ventaja: piedras, botellas rotas, puñados de arena directos a los ojos y, si fuera ciego, empujarlo con los pies hasta derribarlo. Un ciego que cae al suelo en una pelea es como un gigantesco pato de feria: fallar es técnicamente imposible. En definitiva, haga todo lo posible por alzarse victorioso. Esto es importante.
       Y luego márchese.
      No mire atrás. Mire al cielo. Alce la vista, merece la pena: hoy es primer día del resto de sus días.




sábado, 27 de diciembre de 2014

{BONUSTRACK} - COUCHÉ NIGHTMARE meets LA CAIXAH








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Y Aquí, la foto original después de haber pasado por la vicaría. Pobre muchacha, tan joven y ya siendo objeto de deseo para una entidad bancaria. En fin: la culpa es de los padres, como se suele decir.

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#OperaciónPandora es terrorismo. No a la política del miedo.


VANITY Y LAS NORMAS (DEL VERTEDERO)



Celebrando aún su nueva, flamante y recién diseñada web (diseño, por cierto, pertrechado por el que aquí suscribe), mi partner-in-crime Vanity Dust se ha tirado al rollo con una mención de Las Normas del Vertedero: reseña para mear y no echar gota, no doubt.

Y, de esta guisa tan simpática, acabar un año tan lleno de bien y de mal como –más o menos– siempre. Lo que nos devuelve a la primigenia consigna de quien bien SE quiere: cuanto más te rías y menos sufras, mejor. Hazlo como puedas. Lo demás es tocar los cojones, y poco más.


martes, 16 de diciembre de 2014

FELICITACIÓN NAVIDEÑA


video

Desde Esto No es Berlín, mi amigo y compinche de fechorías Jaime rodriguez Z. me pidió que creara una "felicitación navideña" a "mi estilo": esto es, intentando educar a la juventud a la par que lanzando un mensaje acorde con la sucesión de efemérides típicas en las que nos estamos sumiendo (hoy como cada año), queramos o no.

El horror, el horror. 

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Todo esto, recordemos, a colación de la reciente –a la par que flamanteh– publicación de mi último poemario Las Normas del Vertedero: el regalo perfecto de estas navidades, dado que podrían ser las últimas.

Pocos, muuuy pocos, se entregan a la causa como un servidor. Que conste en acta. Y a ver si lo valoráis como es menester.



lunes, 8 de diciembre de 2014

POEMAS DE MIERDA PARA UN MUNDO DE MIERDA, CAP. 2.

Presentando en exclusiva LA MÁS GRANDE
—AMOR DEL HOY—


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Me la pera me froto, 
Cancerbero
Y que lo sepan todos
UNA MAÑANA DIFERENTE
Y MÁGICA
EN FAMILIA
                      Que dure mucho el planetario

Enteramente precioso
Regístrate
Sin dientes pareces una chupona de Madagascar
Muy vieja y que sepas que tienes que hablar porque si no
NO VALE

Me voy a un bar solita
+
Hell Angels
+
el mono que nos pegó La Sida

TODOS LOS CULOS GORDOS DE LOS GATOS

Todo
Como un camionero amable
Vamos ya
                no sea que nos llueva malamente.


POEMAS DE MIERDA PARA UN MUNDO DE MIERDA, CAP. 1.

HOY PRESENTAMOS
CHICHO ROMANCE


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Queso Jarimi, noche de luna llena
Chicho romance tú eres
como la noche de los enjamonados
Bultos no me importan too much
Si los puedo saltar como una potra


Sorli-discau es dramón
What if si atentado amateur only for la jodienda
Pure feeling, es descomunal

Chicho romance
Múltiples colchones of gomaespuma sobre tú
mal momento, vishte
Como gordas piel morena
Hace 25 años alguien robó una farmacia
Chicho
           Romance de chicho me se repite da falafel
He engordado a tus canarios tedjedsemaní

Double-tubodeesacape into yo’ boquerón
Dame dinero, chicho
                                  De la noche
                                                     Chicho
                                                                Very chungo



Jodido as yo’ padre
Escopetazo in da ingle
Te se ha visto frecuentar bares de hombres
Bicós
         Chicho Romance
         SUPER-LATINO Electric to the Night

Tu vida está into da tapperware
So mai burundanga es too many guarrah
Chicho
           De amor flemones.

Flemones son cabezas de simpático periquito
(hijo de puta bastante quizás, sedicesecomenta)
           desde fuera varias veces parece tu gimnasio
HONGOS
                Tiro de la cadena y te vas,
So many tordos in yo’ chicho life
La careta de tu mamá
Is so amanecer into mi playa de goma buena.

Cruz cruz bi-marsupial de tu amor
Vete fuera con tu bulto, comadreja by desayuno
Si te sabes amarillo por el Amor
Se conoce que fuiste el juguete de unos marineros

Hoy son turcos
Tus amigos
Turcos todos
muñeco marrón – libera a Willy – Golem rising
Obama's coming into da Casita Blanca – Toblerone’s awakening
Como el choco-strasse 
SO MANY REAL
vete fuera like free chorongo in da Costanegrah

Aquí siempre cascos con forma of cocina de pobre,
Cojoh cosas
                     mal.